Nunca me atrajo la propuesta de Nightwish con Tarja: en mi opinión, su voz era demasiado lírica y me aburría un tanto. Pero cuando la banda anunció que la reemplazante era Annete Olzon, ahí mi mirada se modificó: venía de cantar en Alyson Avenue, una banda reconocida dentro del ambiente underground de ‘AOR Female’, y enseguida presté atención a la nueva propuesta. ‘Dark Passion Play’ (2007), si bien no me voló la cabeza, fue un disco más accesible y viró el camino sonoro de la banda. Por eso esperaba con ansias este ‘Imaginaerum‘, más que nada por el anuncio de la participación de la orquesta de 53 piezas arreglada por Pip Williams y el hecho de ser una historia conceptual basada en un compositor de música con una imaginación supernatural: un hombre mayor que cree que aún es un joven y mientras duerme viaja a su pasado, donde sus sueños que tiene de mayor vuelven a él mezclados con el mundo de la música y fantasía de su niñez.

Por suerte, la espera valió la pena: ‘Imaginaerum‘ es el disco del año, no sólo por su música, sino por lo arriesgado de su propuesta: en plena época de canciones sueltas, de discos mal producidos y lanzados por el mero hecho de tener que mostrar material nuevo en la calle para bancar los conciertos, los finlandeses se despachan con una obra conceptual en lo artístico y muy costosa en la producción, desafiando la piratería y las actuales pautas culturales del consumo del entretenimiento.

Al parecer no les importó el panorama reinante y siguieron adelante con esta aventura arriesgada; el que no se anima no gana e ‘Imaginaerum‘, a juzgar por las ventas obtenidas en Finlandia (despachó 50 mil copias en 2 días), va camino a la gloria. De entrada, con el single “Storytime, se perciben todos esos elementos sinfónicos, operísticos y orquestales sumados a la precisión de una canción casi pop, dando un resultado increíble. Luego, los temas tienen todos los climas: desde el jazz en “Slow, Love, Slow” pasan a la frenética “Scaretale“, mezclado con baladas sentidas como “The Crow, the Owl & the Dove” y “Turn Loose the Mermaids“.

En el medio, instrumentales como “Arabesque” -tal como dice el título con influencia oriental-, la celta “I Want My Tears Back“, la vuelta al power con “Last Ride of the Day” o el reposo (coro de niños incluido) de “Rest Calm“, todo creado a partir de la mente genial de Tuomas Holopainen. ¿Qué el disco funciona como una banda sonora? Tal vez, pero puede despegarse de la historia que vendrá acompañada en la película del mismo nombre que el disco prevista para el año que viene.

No me interesa su pasado ni tampoco su futuro: Nightwish entregó una obra maestra, disfrutable incluso para quienes no estén familiarizados con el hard rock. Porque estamos hablando de música, y no de premios, castigos, concursos ni chismes. Sería bueno tomar las cosas por lo que realmente son.

‘Imaginaerum’ ya está editado vía Nuclear Blast

AlexSoccoCríticas
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